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La Integración del Ciclo Vital (Lifespan Integration) es una nueva terapia que favorece la curación rápida de personas victimas de experiencias dolorosas, de abusos o desatención en la infancia.

 

Mejora Esta nueva herramienta se basa en la capacidad de auto-curación del conjunto mente-cuerpo, y se desarrolla mediante la Imaginación Activa, que permite establecer un puente afectivo entre el pasado y el presente. El terapeuta ayuda al paciente a encontrar un recuerdo asociado al problema actual y aporta las imágenes necesarias para resolver dicha situación del pasado. Luego, el terapeuta guía al paciente de vuelta al presente a través de la Línea del Tiempo. Dicha Línea del Tiempo formada a base de recuerdos o imágenes demuestra al sistema cuerpo/mente que las cosas han cambiado, que la vida es diferente AHORA. Esta nueva realidad se impregna en la memoria a un nivel mucho más profundo que el que se alcanza con una terapia cognitiva-conductual basada en la palabra.

 

Durante la terapia ICV, el movimiento hacia el presente se realiza mediante la visualización, generada espontáneamente por el inconsciente, que presenta una serie de escenas en cierto modo ligadas, algunas de ellas, al problema actual. Observando dicha “película”, la persona comprende que el pasado sigue influyendo en su comportamiento y sus decisiones actuales. En cada repetición (de tres a cinco veces por sesión) emergen espontáneamente nuevos recuerdos, que modifican sutilmente la visión que tenemos de nuestras vidas. La ICV es igualmente eficaz con personas con dificultades para acordarse de su pasado. Mediante dicha terapia, dichas personas consiguen unificar los fragmentos de memoria en un recorrido vital coherente y con sentido.

 

La ICV es un enfoque terapéutico suave pero con una acción profunda, capaz de cambiar formas de comportamiento obsoletas y mecanismos de defensa inadecuados en el presente. La ICV ayuda a la persona a vincular sentimientos dolorosos y comportamientos inadaptados al presente con los recuerdos de acontecimientos pasados que originaron el problema actual. Al reconocer dichos vinculos en un plano profundo de la unidad cuerpo-mente, es posible reprogramar las redes neuronales de forma más adaptada a la situación actual. Esta nueva programación se hace rápidamente en la mayoría de personas, reaccionando a continuación de forma adecuada ante situaciones estresantes.

 

Tras algunas sesiones de ICV, la mayoría de pacientes afirmanpor ejemplo, que:
 -se aceptan y se sienten mejor.
-Adquieren una sensación de que su yo es competente, capaz, sólido y digno de amor.
-Consiguen abandonar estrategias defensivas arcaicas.
-Aumenta su capacidad para disfrutar de la vida y de las relaciones personales.
notablemente su capacidad para regular sus emociones.